La comunidad Cochlear está formada por pacientes y familiares que usan el sistema de implantes cocleares Nucleus y Baha.
Es un área en la que las personas pueden entrar en contacto, compartir información y aprender mutuamente de sus experiencias.
Gracias al esfuerzo conjunto de su familia y a la solidaridad de los sistemas de salud, Nazarena Teruelo, de apenas 4 añitos, de Chicoana, accederá a una compleja y costosa cirugía que le permitirá ingresar al mundo de los sonidos.
Para la compra del aparato, que vale unos 60 mil pesos, el Ministerio de Salud de la Nación ya depositó un subsidio correspondiente al 50% del costo, y ayer Alfredo Petrón, el interventor del IPS -la obra social de la nena- anunció que por la vía de excepción, el Instituto le cubrirá el porcentaje faltante.
Cabe destacar que por ahora, la práctica no está incluída en el nomenclador nacional de la seguridad social. Su familia, que es de humilde condición, desde su nacimiento viene insistiendo con trámites ante distintos ámbitos, buscando ayuda para que la nena pueda oir.
Así y por un lado, hace más 2 años (en una anterior gestión del IPS) se había logrado que la obra social, como máximo, comprometiera cubrir la mitad del costo. Como la familia nunca pudo juntar la otra mitad, empezó a gestionar un subsidio ante distintos organismos,. Finalmente lo lograron de la mano de la Asociación de Prestaciones Especiales (APE), con el Ministerio de Salud de la Nación.
Conforme al presupuesto contenido en el expediente nacional, esa cartera ya le abonó lo comprometido a la empresa que provee la prótesis. Pero la compra no podía hacerse porque en el IPS se perdió la carpeta, y nunca más apareció. Por lo que hubo que hacer todo el trámite de vuelta, solicitando la cobertura como medida de excepción.
Lorena de Teruelo, la madre de Nazarena, contó que la pequeña es la segunda de sus dos hijos; el otro es Lautaro (5). La niña nació de un embarazo y parto normales, "y al poco tiempo nos dimos cuenta que no reaccionaba ante los ruidos".
Los estudios médicos determinaron que padecía "hipoacusia bilateral profunda". O sea, tiene afectados ambos oídos. "Hay un resto auditivo, y usa audífonos, pero no son suficientes para que pueda desarrollar el habla", explicó la madre. La chiquita escucha y habla muy poco. Acude a una escuela especial, en el paraje Bellavista, a unos 5 km. del pueblo de Chicoana.
Jorge Dip, el especialista que la asiste, sostiene que la solución para la pequeña llega "en una etapa donde está con un tiempo prudencial para el implante coclear. Ha esperado muy estimulada y equipada con audífonos, con una mamá que ha dejado su vida detrás de esta oportunidad".
Sostiene que "desde hace mucho que venimos haciendo las gestiones. Lo ideal es que el implante se hubiera hecho antes de los 2 años de edad. Porque entre los cero y los 2 añitos es cuando los chicos aprenden la codificación del lenguaje". Es decir, cuanto antes se corrija en el niño la alteración que le impide escuchar, mayor será su reinserción social. "Aquellos implantados precozmente, inician su escolaridad en una escuela común, llevando una vida social con total normalidad".
Ocurre que esta práctica no es sólo el implante. Y además del cirujano hay todo un equipo especializado, que incluye neurolenguista, psicólogo, fonoaudiólogo y estimuladores auditivos.
"El oído interno tiene dos funciones; una interviene en el sentido del equilibrio y la otra en la audición. Esta contenido es un huesito en forma de caracol, llamada cóclea" explicó Jorge Dip, el médico de Nazarena, especialista en otorrinolaringología (oídos, nariz y garganta). Cuando los chicos nacen con una pérdida auditiva porque no funciona su oído interno, y no se puede resolver con tratamiento convencional, la solución es un implante coclear. En ese caracol se coloca un dispositivo, con cablecitos o electrodos que conducen el estímulo sonoro al cerebro, a través del nervio de la audición.
Por cada mil recién nacidos vivos, 3 a 6 vienen con disminución auditiva importante; la gran mayoría de ellos a causa de alteraciones en el oído interno, que se supera con un implante coclear.
El dispositivo es un pequeño y muy complejo aparato, similar en tamaño a la caja de un reloj de dama, cuya misión es recibir los sonidos desde el exterior y transmitirlos directamente al nervio auditivo. Se implanta dentro del oído en el transcurso de una microcirugía de alta complejidad, que demora unas dos horas y media. Al término del post operatorio -20 a 40 días después- se hace la conexión y la persona comienza a escuchar, recibiendo en forma paralela estimulación fonoaudiológica especializada.
Según apuntó Dip, en Salta la primera de estas cirugía data del año 2.000, y a la fecha se han realizado ya unas 5, todas en niños; una en el hospital San Bernardo y el resto en centros privados. Dijo que son prácticas que en el medio se realizan de manera muy espaciada "porque es muy restringida la cobertura de las obras sociales, dado su costo. Sólo el aparato, que es importado, cuesta hoy unos 20 mil dólares, equivalentes a unos 60 mil pesos".
Fuente: Diana Alvarez - El Tribuno de Salta
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